LA ESENCIA DE LA
ESCRITORA
Yo no te amo, hoy lloro, no porque tu no me quieras, lloro
porque comprendí que yo no te amo y porque
justamente lo que tú necesitas es
eso amor; AMOR, que presencia tan grande
y tan faltante en tu vida, si, te quiero eso si es verdad, pero lloro porque sé
que no te amare y eso es lo que tú querías, lo que necesitabas; la atención y
la absorción de alguien más; alguien que llenara los vacíos que te dejaron; mi
pobre niño; en realidad nadie te amo, los que debieron hacerlo no lo hicieron y
los que lo hicieron no fue con la intensidad y la enferma posesión que tu
deseas; tu eres como un agujero negro; aquel misterio encerrado en el más
simple reflejo pero que al acercarse es capaz de tragarse todo el espacio y el
tiempo de cada ser, cada objeto, cada presencia, tu quisiste eso de mi; porque
descubriste que eso era para ti; paradoja, un mundo distinto con diferentes
matices, tiempos, espacios, mesetas y pensamientos, la caja de Pandora; contenido que es capaz de destruir todo a su alrededor,
porque tiene la fuerza y la certeza de hacerlo pero que está retenido en esta
estructura de principios y amor recibido día con día, querías absorber mi alma,
mi esencia mi mente y mi corazón; porque yo creí que tu serias drama poesía
oscura y siniestra pero descubrí que tu no eras la poesía, no eras el drama, no
eras aquella criatura que necesitaba ser salvado de sus infiernos, ni de la
absorción de su alma, ni que forma paradigmas, no eres la arcilla en la mano
del artista, no eres la anécdota en la historia del escritor, ni tampoco el
lienzo del pintor, eres solo un ser que fue engrandecido por mi necesidad de
literatura, de creación, descubrí que el hecho de que tú supieras y de que yo
creyera que te amaba era lo que plasmaba mi caos y la cúspide de tu posesión,
la esencia siempre fui yo, el origen del agujero negro se dio inicio en mí,
porque tiene más fatalismo no necesitar de ausencia de pilares, ni de sequías de amor para justificar la
destrucción, ni el disfrute de la exquisitez a la falta de escrúpulos, tu autodestrucción
mediocre la medí yo y la enardecí, cuando el real caos y la real destrucción
viene desde el origen de la escritora, cuando el vértigo del control viene
desde la esencia del equilibrio, yo fui la que moldeo al dragón y la que
decidió encadenar las tormentas
y demonios, para darles rienda suelta en la eterna escritura.