jueves, 29 de mayo de 2014

LA ESCRITORA


LA ESENCIA DE LA ESCRITORA

Yo no te amo, hoy lloro, no porque tu no me quieras, lloro porque comprendí que yo no te amo y porque  justamente lo  que tú necesitas es eso amor; AMOR,  que presencia tan grande y tan faltante en tu vida, si, te quiero eso si es verdad, pero lloro porque sé que no te amare y eso es lo que tú querías, lo que necesitabas; la atención y la absorción de alguien más; alguien que llenara los vacíos que te dejaron; mi pobre niño; en realidad nadie te amo, los que debieron hacerlo no lo hicieron y los que lo hicieron no fue con la intensidad y la enferma posesión que tu deseas; tu eres como un agujero negro; aquel misterio encerrado en el más simple reflejo pero que al acercarse es capaz de tragarse todo el espacio y el tiempo de cada ser, cada objeto, cada presencia, tu quisiste eso de mi; porque descubriste que eso era para ti; paradoja, un mundo distinto con diferentes matices, tiempos, espacios, mesetas y pensamientos, la caja de Pandora;  contenido  que es capaz de destruir todo a su alrededor, porque tiene la fuerza y la certeza de hacerlo pero que está retenido en esta estructura de principios y amor recibido día con día, querías absorber mi alma, mi esencia mi mente y mi corazón; porque yo creí que tu serias drama poesía oscura y siniestra pero descubrí que tu no eras la poesía, no eras el drama, no eras aquella criatura que necesitaba ser salvado de sus infiernos, ni de la absorción de su alma, ni que forma paradigmas, no eres la arcilla en la mano del artista, no eres la anécdota en la historia del escritor, ni tampoco el lienzo del pintor, eres solo un ser que fue engrandecido por mi necesidad de literatura, de creación, descubrí que el hecho de que tú supieras y de que yo creyera que te amaba era lo que plasmaba mi caos y la cúspide de tu posesión, la esencia siempre fui yo, el origen del agujero negro se dio inicio en mí, porque tiene más fatalismo no necesitar  de ausencia de pilares, ni  de sequías de amor para justificar la destrucción, ni el disfrute de la exquisitez a la falta de escrúpulos, tu autodestrucción mediocre la medí yo y la enardecí, cuando el real caos y la real destrucción viene desde el origen de la escritora, cuando el vértigo del control viene desde la esencia del equilibrio, yo fui la que moldeo al dragón y la que decidió encadenar las tormentas y demonios, para darles rienda suelta en la eterna escritura.

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