viernes, 3 de abril de 2015

CATARSIS





Nunca vio tanta tristeza en unos ojos, aquellos ojos, ellos que se pierden en mundos diversos y distantes.


Y el buenos días se olvidó, el saludo se extinguió; la adrenalina bajó y ella poco a poco fue el eco de un vago deseo.


El hablamos luego fue la despedida necesaria y definitiva; si la quiso, ella no lo sabe; pero qué fascinación tiene él por lastimarla.


Ella con su afán de supervivencia suelta la cuerda y lo libera de sus días grises con aroma de melancolía.


Y así me dijo adiós un 21 de marzo; sin ninguna lucha; sin ningún intento; sin siquiera preguntar si yo quería mi libertad, sin siquiera preguntar si yo quería liberarme de sus esposas de amor enfermizo; me dijo adiós así en un silencio ensordecedor.


La lluvia su única aliada; su máscara de desconsuelo.


No te diste cuenta acaso que mi ultima risa a tú lado fue la más vacía?
No notaste acaso que mis besos eran más necesitados?
No viste acaso el grito en mis ojos?
No escuchaste el grito de auxilio en mi silencio?


No, no viste, no escuchaste, no sentiste y no probaste la necesidad de ellos.


No existes; yo te cree; tu oscuridad tu caos fue sólo la fantasía y el escenario que yo fabrique.


Es verdad cuando te dicen que no escribas sobre alguien; porque terminaras convirtiéndolo en literatura y vivirá por siempre.


La paradoja en esto es que serás eterno; pero no tú precisamente; sino la farsa maravillosa que yo cree.


Tu esencia no existe yo le di la vida, nació de  mi; de mi necesidad de literatura oscura.


Oh pequeña criatura, yo cree a la bestia al cual tú siempre creíste representar; yo enardecí las llamas de esa garganta árida; yo le di tinta a tu pluma; yo guie tus manos al manuscrito y yo liberé tu infantil pasión; no pasión lujuriosa, sino tu añoranza y sed de caos; de ser mitológico, tu deseo de pertenecer a los mundos de limbos y caminar siempre al borde del abismo.


Las sombras y las luces son mi esencia, yo te di la entrada a mi mundo, te abrí las puertas del limbo; porque te creí mi igual; craso error, solo eras el remedo de mi propio eco, yo arme el escenario de aquel mundo, nunca fuiste mi igual.


Yo fue el titiritero de estos 3 últimos años de montaje en el cual el tablero de ajedrez siempre lo dispuse a mi absurdo favor.


Hoy la máscaras desaparecen se caen los antifaces, no los tuyos sino los míos y descubro que eras un objeto de utilería al cual le di protagonismo sin saber que solo era la sombra el remedo del coautor de esta historia.


Historia que tiene una sola protagonista; mis máscaras desaparecieron y al quitarme el antifaz mi visión fue real; fui la culpable de darle vida al lodo, creyendo que era arcilla; nefasta decisión y terrible final.


Nunca dejamos de ser quienes somos; tú no perteneces a mi mundo, tú no eres mi igual, te enseñe a interpretar un papel el cual nunca conociste y tu convencionalismo prevaleció, tu simpleza agobiante e insignificante salió a flote y al final me vi de pie al borde del abismo, descubriendo a un payaso que creí sería la representación del caos.

7.9

 7.9 7.9 7.9 7.9, que magnitud más osada esta de Richter, quizás no sea formalmente un terromoto, pero... Pero como retumbó nuevamente mi in...